martes, 8 de enero de 2008

Una rápida Mordida.


¿Podría ser aquel hombre atado a su cama su regalo de cumpleaños? ¿Y por que sentía el impulso irrefrenable de darle un mordisco en el cuello con sus afilados colmillos?

Greg Hewitt, doctor en psicología, es un reputado especialista en el tratamiento de fobias que antepone su trabajo a su vida privada. Después de muchos años ha decidido por fin tomarse unas vacaciones más que merecidas… o eso creía él. De repente se encuentra en el aparcamiento dirigiéndose a un coche que no es el suyo, para después meterse, de forma inexplicable, en el maletero del mismo. Cuando despierta lo hace atado de pies y manos a una cama, en una habitación extraña. Después entra una mujer, en quien reconoce a la morena que bajaba en el mismo ascensor que él, que le comunica que él va a ser el regalo de cumpleaños de su hija, y Greg comienza a temer que va a terminar por convertirse en una especie de esclavo sexual, cosa que, cuando por fin ve a la hija parece no desagradarle en absoluto.

Lissianna Argeneau trabaja en un refugio para pobres en el turno de noche. El día no parece haber empezado con demasiado buen pie, pues la victima que elige como “tentempié” antes de la fiesta de cumpleaños resulta ser anémico. Sí, Lissianna es una vampira con una peculiaridad muy especial, tiene verdadera fobia a la sangre, en cuanto ve una gota cae desplomada al suelo sin poder evitarlo. Cuando Lissi entra en su antiguo cuarto antes de la fiesta se lleva la sorpresa de su vida, allí en su antigua cama, yace atado de pies y manos un hombre muy atractivo que se le antoja sería un bocado bastante apetecible para calmar su hambre. Si embargo, cuando Lissi intenta controlar su mente para evitarle al hombre el dolor que le provocará su mordisco se da cuenta de que le es imposible, y decide emplear la seducción para lograrlo. No obstante, las cosas se le van un poco de las manos y termina besándose apasionadamente con el hombre antes de morderle.

Por desgracia para ambos, Marguerite, su madre, interrumpe la escena justo a tiempo para aclarar el malentendido. Greg, en efecto, es su regalo de cumpleaños, pero no su cena, ni siquiera su postre, si no que está allí para tratar su fobia, ya que está afectando seriamente a su vida. Marguerite está realmente preocupada por Lissi, ya que ahora los vampiros han dejado de alimentarse directamente de los humanos, si no que se abastecen de bolsas de sangre procedentes de los bancos de sangre, y la fobia de Lissi le impide alimentarse de manera adecuada.
Por mucho que a Greg le gustara curar a Lissi, la relación que le gustaría mantener con ella no es la que debe darse entre médico y paciente. Siendo así, Greg convence a Lissi para que le libere y le promete ocuparse de ayudarla cuando regrese de sus vacaciones. Lissianna se siente igualmente atraída por Greg, de modo que, ayudada por sus primos y una amiga, decide ayudarle a escapar de su casa. Pero cuando Marguerite se entera de que Lissi le ha ayudado a escapar sin haber podido borrar sus recuerdos, se presenta en casa de Greg y le lleva de regreso, ya que éste podría representar una amenaza para la seguridad de su gente.

Greg, una vez más vuelve a encontrarse atado de pies y manos, lo que parece estar convirtiéndose en una costumbre algo desagradable en los últimos días.

Marguetite convoca al consejo de vampiros para decidir que hacer con respecto al hombre, ya que ni la poderosa tía de Lissianna parece poder controlar a este humano. Lissianna se verá en un a encrucijada, desobedecer al consejo de los vampiros o ayudar al hombre por el que se siente terriblemente atraída…

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